El gobierno de Colombia aprobó la aplicación de eutanasia a parte de los hipopótamos descendientes de los animales introducidos en los años 80 por el narcotraficante Pablo Escobar, como medida para controlar su crecimiento desmedido.
Estos animales, que originalmente eran solo cuatro ejemplares llevados a la Hacienda Nápoles, se han reproducido sin control durante décadas hasta convertirse en una especie invasora. Actualmente se estima que hay más de un centenar de hipopótamos en el país, con proyecciones de aumento si no se interviene.
Las autoridades ambientales señalaron que la eutanasia se contempla como una medida necesaria tras evaluar otras opciones como la esterilización, el traslado o el confinamiento, las cuales han resultado limitadas por su alto costo o baja efectividad.
El principal motivo de esta decisión es el impacto ambiental. Los hipopótamos alteran los ecosistemas locales, afectan la calidad del agua, compiten con especies nativas y representan un riesgo potencial para las comunidades cercanas.
El plan busca reducir la población de estos animales mediante procedimientos controlados, priorizando minimizar el sufrimiento, con el objetivo de proteger la biodiversidad y evitar daños mayores en los ecosistemas.
La medida ha generado debate entre especialistas y defensores de los animales, reflejando la complejidad de atender un problema ambiental que se originó hace décadas y que hoy representa un desafío para el país.

