Lo que parecía un tratamiento de “bienestar” terminó en tragedia. Una clínica de sueros vitaminados en Hermosillo, Sonora, hoy está en el centro de una investigación tras la muerte de al menos seis personas y varios casos más de pacientes afectados.
Las autoridades descubrieron que el lugar operaba en condiciones alarmantes. Testimonios de pacientes revelaron la presencia de mosquitos dentro del consultorio, lo que incluso generaba temor de enfermedades como dengue o zika.
Además, se documentó el uso de jeringas previamente rellenadas y material médico que no cumplía con condiciones básicas de higiene, lo que aumenta el riesgo de contaminación.
El manejo de los insumos también encendió las alertas: el personal preparaba mezclas sin protocolos de bioseguridad, manipulando sustancias sin guantes y en superficies no estériles.
Por si fuera poco, pacientes denunciaron prácticas completamente irresponsables, como personal comiendo mientras manipulaba jeringas o ignorando condiciones de riesgo durante la aplicación de los sueros.
Los tratamientos, promovidos como “vitaminas” o terapias de bienestar, en realidad se aplicaban sin controles adecuados, incluso en domicilios particulares, lo que complicaba aún más la supervisión sanitaria.
Tras el escándalo, la clínica fue clausurada y las autoridades aseguraron medicamentos, expedientes y equipo médico. La Fiscalía de Sonora mantiene abierta una investigación para determinar responsabilidades y esclarecer si hubo negligencia médica o contaminación en los productos utilizados.
Este caso ha encendido las alertas sobre los llamados “sueros vitaminados”, una práctica cada vez más popular, pero que podría representar un grave riesgo para la salud cuando no se realiza bajo condiciones estrictas.

