El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó una reunión ministerial con representantes de más de 60 países para abordar lo que la administración estadounidense define como una creciente amenaza de organizaciones extremistas con capacidad de operar más allá de las fronteras nacionales.
Durante el encuentro, Rubio sostuvo que la cooperación internacional, el intercambio de inteligencia y la coordinación entre fuerzas de seguridad serán elementos clave para enfrentar este tipo de amenazas, que, según funcionarios estadounidenses, incluyen ataques contra infraestructura, autoridades y otros actos de violencia con motivación política.
La iniciativa forma parte de la estrategia de contraterrorismo impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que busca ampliar la cooperación con aliados en materia de seguridad internacional.
No obstante, la estrategia también ha generado cuestionamientos por parte de organizaciones de derechos civiles, analistas y algunos gobiernos europeos, quienes consideran que el alcance de la amenaza descrita por Washington es objeto de debate y advierten sobre el riesgo de utilizar herramientas antiterroristas contra actividades de protesta legítimas.

