Mientras su hermano Lorenzo sangraba por el disparo que había recibido en el torso, Víctor Salgado estaba tendido en el suelo, con las manos esposadas a la espalda, y suplicaba a los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos que llamaran a una ambulancia.
La ayuda médica tardó cerca de 30 minutos en llegar. Lorenzofue trasladado después al hospital Ben Taub, en Houston, donde murió poco después a causa de sus heridas, el pasado martes siete de julio.
Víctor y los otros dos hombres que viajaban en la camioneta de Lorenzo cuando los agentes de ICE los interceptaron acabaron en un centro de detención migratoria, donde aún permanecen recluidos.
Ruby Powers, la abogada que representa a Víctor y a quien él ha transmitido su testimonio, cuestionó la decisión del Gobierno de mantenerlo detenido, ya que considera que su voz es “esencial” para las investigaciones que se están llevando a cabo sobre el incidente, que ha generado una ola de indignación en el país.
“Si realmente les importara la justicia, ¿por qué están deteniendo a uno de los pocos testigos directos de lo que sucedió?”, señaló Powers, quien fue contactada por el consulado de México en Houston para ayudar con el caso migratorio de Víctor.
El día del incidente, Lorenzo Salgado recogió por la mañana a su hermano y a los otros dos compañeros para dirigirse a una obra de construcción en la que trabajaban, según el relato que Víctortransmitió a su abogada.
Durante el trayecto, varios vehículos que no estaban identificados como patrullas comenzaron a seguirlos. “Lorenzo no sabía qué estaba pasando, estaba nervioso”, indicó Powers.
Tras una persecución, Lorenzo detuvo la camioneta a un lado de la carretera. Entonces, un individuo bajó de uno de los vehículos que los seguían, se acercó al costado de la camioneta, gritó “¡paren!” y disparó a través de la ventanilla abierta.
“Ellos no sabían quiénes los estaban persiguiendo ni qué estaba pasando”, relató la abogada, “Víctor cuenta que supo que eran agentes de migración cuando lo estaban bajando de la camioneta para esposarlo, porque uno de los agentes llevaba una identificación de ICE al cuello. Para entonces, el daño ya estaba hecho”.
El testimonio de Víctor contradice directamente la versión del Gobierno y coincide con el relato que dieron los otros dos testigos, que se ha dado a conocer a través del abogado Hugo Balderas-Ibarra.

