El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose y se expande a un ritmo “exponencial”, advirtió este viernes Julien Harneis, coordinador de Naciones Unidas para la respuesta contra esta enfermedad.
De acuerdo con las cifras más recientes, el brote ha provocado más de 2,500 muertes en aproximadamente tres meses, y cerca de la mitad de los fallecimientos se registraron durante los últimos 20 días. La epidemia ya es considerada la más grave registrada en la historia de la RDC.
La propagación abarca actualmente un territorio cuya extensión supera la de Francia y afecta principalmente zonas del norte y este del país, donde los conflictos armados, los desplazamientos de población y las deficiencias en la infraestructura sanitaria dificultan las labores de contención.
El brote, declarado oficialmente el pasado 15 de mayo, es provocado por la variante Bundibugyo, una cepa para la que todavía no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado específicamente. Según datos oficiales, ya se han confirmado más de 5,000 casos.
La respuesta sanitaria también enfrenta graves obstáculos. Al menos 160 trabajadores de la salud han resultado infectados y 43 han muerto, mientras que en los últimos seis meses se han registrado más de 260 ataques contra personal sanitario, ambulancias e instalaciones médicas.
La Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales han intensificado sus esfuerzos para contener la enfermedad. Entre las medidas se encuentran el fortalecimiento de la vigilancia, el rastreo de contactos y ensayos con vacunas que podrían ofrecer protección frente a la variante responsable del actual brote.
Las autoridades internacionales han advertido que, sin un aumento urgente de recursos y cooperación, la epidemia podría continuar avanzando y superar incluso algunos de los registros históricos de los brotes de ébola más graves.

