El viejo argumento de que el deporte y la política no deben cruzarse enfrenta un nuevo desafío este domingo, cuando Bad Bunny tome el escenario del medio tiempo del Super Bowl, desatando una fuerte reacción de la derecha en Estados Unidos.
Una semana después de su histórico éxito en los premios Grammy, donde cargó con dureza contra la ofensiva antimigratoria en Estados Unidos, Bad Bunny volverá a estar en el foco de atención global con su show en la final de la NFL en Santa Clara (California).
A las expectativas que ya generaba su actuación, se sumó la posibilidad de que vuelva a protestar contra el gobierno de Donald Trump ante una audiencia de más de 120 millones de espectadores tan sólo en Estados Unidos.
De hecho, una de las apuestas más populares de este Super Bowl es si el boricua enviará un mensaje directo contra el ICE (Servicio policial migratorio) como hizo el pasado domingo en los Grammys.
Aunque pocos apuestan a que repita su mensaje contra el ICE, la duda ya refleja los equilibrios que maneja la liga de football americano (NFL) en la emisión más vista del año.
La competición deportiva más poderosa del mundo está en el punto de mira del movimiento MAGA desde que en septiembre anunció al boricua para encabezar un primer recital principalmente en español.
El presidente calificó el programa musical, que incluye también a sus feroces críticos Green Day, como «una elección terrible» que «sembrará odio» y sus partidarios han organizado un concierto alternativo («All-American Halftime Show») con artistas afines como Kid Rock.
El lunes, el comisionado de la liga, Roger Goodell, resaltó que Bad Bunny es «uno de los grandes artistas del mundo» y, frente al posible contenido político, confió en que utilizará esta plataforma para «unir a la gente».
De su lado, Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real de Bad Bunny, evitó asuntos espinosos en su conferencia previa del jueves, en la que sólo se comprometió a que el concierto será una «enorme fiesta».
«Sólo quiero que la gente se divierta», aseguró. «Va a ser fácil. La gente solo tiene que preocuparse por bailar… ni siquiera tienen que aprender español».
Para la mayoría de analistas, las reacciones en contra de esta elección serán ampliamente compensadas por los réditos que le reportará a la NFL la imponente popularidad de Bad Bunny, el artista más reproducido el año pasado en Spotify en todo el mundo.

