En un emotivo encuentro que combinó arte e historia, el gobernador Américo Villarreal Anaya y la presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, María de Villarreal, se sumaron a las familias de Tampico para rendir homenaje a las mujeres que durante generaciones han sostenido una de las actividades más representativas del sur de Tamaulipas, con la presentación de la obra de teatro “Las Despicadoras del Oro Rojo”.
“Más que una obra de teatro, nos hicieron vivir una historia de vida que nos permite visualizar a las despicadoras y comprender la trascendencia de su trabajo, el esfuerzo que realizan y la esperanza que representan para sus familias”, expresó.
El gobernador también reiteró el compromiso de su administración con las comunidades vinculadas a la actividad pesquera, recordando que, a partir de gestiones impulsadas en coordinación con el Gobierno de México que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, se han atendido diversas solicitudes de este sector, como la gratuidad en los permisos sanitarios para el manejo de alimentos, así como en los exámenes de laboratorio requeridos para realizar esta actividad.
Posteriormente, la presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, María de Villarreal, compartió un mensaje en el que expresó su emoción por la representación y reconoció el valor cultural y humano del testimonio presentado por las despicadoras.
“Ver este escenario, las gaviotas, los barcos, las lanchas y a todos ustedes participando, haciéndonos sentir y llevándonos en cada momento a una emoción cada vez más grande, nos permite comprender el gran valor de lo que han hecho con la cultura y el arte al contar sus historias”, señaló.
Asimismo, invitó a continuar promoviendo valores como la paz, el amor y la solidaridad para avanzar como sociedad y construir un mejor futuro para Tamaulipas.
“Tenemos que ser mensajeros de paz. Utilizar el amor, el cariño y la paz para avanzar todos juntos por ese Tamaulipas y por esa vida de felicidad que nos merecemos”, concluyó.
La representación de “Las Despicadoras del Oro Rojo” se convirtió así en un espacio de reconocimiento colectivo, donde el arte y la memoria social se unieron para honrar a las mujeres y hombres del sector pesquero, cuyo trabajo diario ha sido fundamental para el sustento de miles de familias y para la identidad productiva de la región.

