Un nuevo caso de conflicto vecinal se ha vuelto viral en redes sociales, luego de que se difundiera un video en el que se observa una confrontación entre dos mujeres en lo que aparenta ser una vecindad o conjunto de condominios.
En las imágenes, una mujer comienza a grabar desde un área común, donde se encuentra un perro de raza pitbull, de color oscuro, aparentemente propiedad de una vecina con la que ya habría tenido conflictos previos. Segundos después, otra mujer sale de su domicilio visiblemente molesta, azotando la puerta, y se dirige directamente hacia quien sostiene el teléfono móvil.
La discusión escala rápidamente cuando la mujer que sale de su vivienda intenta agredir físicamente a la otra, presuntamente reclamando la presencia del perro en un espacio compartido. En ese momento, la mujer que graba logra detener el intento de golpe, sujetando la mano de su agresora.
Durante el forcejeo, se escucha a la mujer que inició la confrontación lanzar una expresión de carácter discriminatorio, lo que intensifica aún más la tensión entre ambas: «No me toques negra».
La situación continúa mientras la persona que registra el video advierte que todo está siendo documentado. Instantes después, un hombre, identificado como el esposo de la mujer agresora, interviene de manera calmada y le pide que regrese al interior del domicilio. Sin embargo, antes de retirarse, la mujer vuelve a arremeter, tirandole el dispositivo con el que estaba siendo grabada.
Más adelante, el video muestra que, tras este episodio, la confrontación verbal continúa en el mismo espacio. Ambas mujeres intercambian insultos relacionados con su situación habitacional y condiciones personales, elevando el tono del enfrentamiento.
Sí, yo soy una gata, pero tú también rentas aquí», le dice la víctima a su agresora».
En los últimos segundos del material, la mujer agresora, ya cerca de regresar a su casa, continúa con las descalificaciones, haciendo referencia a temas personales y a las mascotas, aunque estas no aparecen en la grabación.
«Gata, pinchosa, chinchenta. Mis perros no tienen pulgas y tú tienes chinches en tu casa», finaliza la violenta mujer antes de entrara a su domicilio.
«Cómo te atreves a decirle gata a otra, cuando vives en ese chiquero con el tendedero atravesado afuera de tu puerta», «Le dijo negra? Jajaja pero si ella es negra teñida de rubio», «Me da risa que una mexicana le diga negra a otra, se cree muy gringa la oxigenada», son algunos de los comentarios que se leen en la publicación.

