La crisis energética internacional vuelve a tocar una cifra psicológicamente importante: más de 100 dólares por barril.
Este martes, los futuros del Brent subieron US$2.81 hasta US$108.49, mientras el West Texas Intermediate avanzó US$3.29 hasta US$104.68, de acuerdo con Reuters.
El movimiento no responde a un solo acontecimiento. Los mercados están reaccionando a una combinación particularmente delicada de interrupciones en Arabia Saudita, problemas de producción en Libia y ataques contra infraestructura energética en otras regiones.
🇸🇦 El punto crítico: Arabia Saudita
La preocupación aumentó después de ataques contra infraestructura saudí y la interrupción del East-West Pipeline, una ruta estratégica que permite transportar petróleo desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz.
La importancia es enorme: esa infraestructura puede mover hasta 7 millones de barriles diarios, aunque los volúmenes efectivamente utilizados son menores. AP señala que los flujos recientes rondaban entre 2.6 y 4 millones de barriles diarios.
A esto se sumó la suspensión de cargamentos desde el puerto saudí de Yanbu y el cierre de tres campos petroleros en Libia debido a protestas relacionadas con un oleoducto.
📈 ¿PODRÍA SUBIR TODAVÍA MÁS?
El escenario sigue siendo altamente volátil.
Reuters recoge escenarios de analistas en los que el crudo podría superar los US$120 si las interrupciones se prolongan; no es una predicción garantizada, sino un escenario de riesgo condicionado a una pérdida persistente de suministro.
Por eso evitaría el titular “petróleo se va a US$120”. Todavía no ha ocurrido.
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🇲🇽 ¿POR QUÉ LE IMPORTA A MÉXICO?
Aquí está la verdadera historia para PautaMx.
México produce petróleo, pero el precio internacional también repercute en combustibles, transporte, inflación, costos industriales y las finanzas públicas.
Un petróleo más caro puede tener efectos encontrados: puede elevar los ingresos relacionados con las exportaciones petroleras, pero también incrementar costos asociados con combustibles y presionar el esfuerzo fiscal necesario para contener aumentos abruptos al consumidor.
Y el diésel merece especial atención porque mueve buena parte del transporte de carga.
La semana pasada Reuters ya reportaba que los precios del diésel estadounidense habían superado US$6 por galón por primera vez, en medio de la misma crisis de suministro.
Para una economía tan integrada con Estados Unidos como la mexicana, especialmente en la frontera, el encarecimiento del transporte puede terminar trasladándose a cadenas logísticas y mercancías.
⚠️ PERO HAY UNA DISTINCIÓN IMPORTANTE
PETRÓLEO CARO ≠ GASOLINA MÁS CARA MAÑANA
El precio que paga un automovilista mexicano depende de más factores que la cotización internacional del crudo: costos de refinación e importación, logística, márgenes comerciales, impuestos y los estímulos fiscales que pueda aplicar el Gobierno.
Por eso no es correcto afirmar que la gasolina necesariamente subirá de inmediato porque Brent haya superado US$108.
Lo que sí podemos afirmar es que aumentó considerablemente la presión internacional sobre los costos energéticos.

