El asesinato de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza originaria de Baja California, ha generado una fuerte ola de indignación en México, no solo por la violencia del crimen, sino por las inconsistencias que rodean la investigación.
La joven, de 27 años, fue encontrada sin vida el pasado 15 de abril de 2026 al interior de un departamento en la zona de Polanco, en la Ciudad de México. De acuerdo con los primeros reportes, la víctima presentaba un disparo en la cabeza cuando servicios de emergencia acudieron al lugar tras una llamada de auxilio.
Flores, quien en su momento ostentó el título de Miss Baja California, también era madre de una bebé de ocho meses. Su caso ha causado especial conmoción debido a su perfil público y a las circunstancias en las que ocurrió el crimen.
Según las indagatorias, en el inmueble se encontraban su esposo y su suegra, identificada como Erika María “N”, quien ha sido señalada como la principal sospechosa. El esposo habría declarado que su madre fue la responsable del ataque.
Uno de los elementos clave en la investigación es un video filtrado en el que se observa una discusión previa entre la víctima y su suegra. Posteriormente, se escuchan detonaciones de arma de fuego. En el material, la presunta agresora habría expresado que actuó porque la víctima “la hizo enojar”.
El caso ha estado rodeado de controversia desde sus primeras horas. Entre los principales cuestionamientos destaca el retraso en el reporte del crimen, que habría ocurrido un día antes de que se notificara a las autoridades. Asimismo, la investigación fue iniciada como homicidio doloso, lo que provocó críticas de colectivos feministas y de la opinión pública.
Ante la presión social, la Fiscalía reclasificó el caso como feminicidio, lo que implica un enfoque distinto en la investigación y en la posible sanción del delito. Sin embargo, hasta el momento no se ha reportado la detención de la principal sospechosa, quien permanece prófuga.
También han surgido inconsistencias en los testimonios recabados. Un guardia de seguridad del inmueble declaró no haber escuchado disparos, pese a que se reportaron múltiples detonaciones, lo que ha incrementado las dudas sobre lo ocurrido.
El asesinato de Carolina Flores ha provocado protestas y llamados a la justicia en distintas partes del país, particularmente en Baja California. Familiares, amigos y colectivos han exigido el esclarecimiento del caso y la pronta detención de los responsables.
Mientras las autoridades continúan con las investigaciones, el caso se ha convertido en un nuevo punto de presión para evidenciar las fallas en la atención a la violencia de género en México y la urgencia de garantizar justicia para las víctimas.

