El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la acusación formal contra ocho hombres por su presunta participación en un plan para perpetrar un ataque durante un evento de artes marciales (UFC) organizado en la Casa Blanca y al que asistiría el presidente estadounidense.
De acuerdo con la acusación federal, los sospechosos habrían planeado utilizar drones con explosivos y posteriormente abrir fuego con rifles de precisión contra los asistentes que intentaran evacuar el lugar. Las autoridades aseguran que el complot fue detectado por el FBI antes de que pudiera ejecutarse.
Los fiscales sostienen que los implicados realizaron compras de armas, equipo táctico y explosivos, además de mantener comunicaciones en línea para coordinar el presunto ataque. Entre los objetivos mencionados por la fiscalía figuraban el presidente de Estados Unidos y otros altos funcionarios presentes en el evento.
Los ocho acusados enfrentan cargos por conspiración para proporcionar apoyo material al terrorismo y conspiración para asesinar funcionarios federales, delitos que podrían derivar en penas de hasta cadena perpetua en caso de ser declarados culpables. Hasta el momento, las acusaciones representan señalamientos de la fiscalía y deberán ser probadas en juicio.
El FBI indicó que la investigación permanece abierta y no descarta nuevas acciones conforme avance el proceso judicial.

