Un avión comercial y un helicóptero militar Sikorsky UH-60 Black Hawk colisionaron en el aire en la noche del pasado miércoles, 29 de enero, cayendo al río Potomac y dejando decenas de fallecidos.
El vuelo había despegado desde Wichita, en Kansas, cuando chocó a pocos metros de aproximarse al Aeropuerto Ronald Reagan de Washington. Los 64 pasajeros del avión y los 3 tripulantes del helicóptero murieron.
Videos difundidos en redes sociales dejaron ver el momento del choque en el aire. La aeronave comenzaba a descender cuando un helicóptero se acercó en la misma dirección y provocó la colisión.
Las labores por parte de las autoridades avanzaban a lo largo de la noche en las heladas aguas del río Potopac mientras muchos familiares de las víctimas esperaban alguna señal de vida de sus parientes, pero desafortunadamente todos los pasajeros perdieron la vida.
Se conoció el caso de Natalya Gudin y su marido, Alexandr Kirsanov, quien era entrenador de dos jóvenes patinadores artísticos.
Según ABCNews, antes de que la pareja se diera el último ‘adiós’ en Wichita, Kansas, estaban decidiendo cuál de los dos volaría para acompañar a sus patinadores al Campamento Nacional de Desarrollo de Patinaje Artístico.
Gudin recordó lo último que su esposo le dijo cuando ya estaba en la puerta de embarque del Aeropuerto Nacional Dwight D. Eisenhower: «Es hora de embarcar», le escribió.
Sin embargo, la llamada o mensaje que le avisaba que aterrizó nunca llegó. Lo único que ella quería hacer cuando supo del lamentable accidente era dirigirse hasta Washington para saber si Kirsanov seguía con vida.
Ya en la mañana de este jueves, Gudin se enteró que el equipo de buceo había recuperado cerca de 30 cuerpos del avión y un cuerpo del helicóptero.
John Donnelly, jefe de bomberos y servicios médicos de emergencia de DC, aseguró que no esperaban más sobrevivientes.
Al respecto, la esposa de Kirsanov rompió en llanto y sus palabras fueron: «Lo perdí todo. Perdí a mi marido. Perdí a mis estudiantes. Perdí a mis amigos».

