Apenas habían pasado unas horas desde la filtración de un video íntimo suyo cuando Wendy Guevara decidió enfrentar el escándalo de frente. Con un mensaje que mezcló humor, resignación y firmeza.
La ganadora de La Casa de los Famosos México dejó claro que no piensa convertirse en víctima del morbo colectivo. “Si se lo hicieron a Kim Kardashian, ¿qué se puede esperar de mí?”, lanzó ante sus millones de seguidores en redes sociales.
Aunque el clip fue eliminado minutos después, el daño ya estaba hecho: varios usuarios grabaron la pantalla y lo redistribuyeron en otras plataformas, multiplicando el alcance del material.
Horas más tarde, la conductora relató que no estaba completamente sorprendida. Días antes, había advertido públicamente sobre la posibilidad de que se difundieran archivos personales, especialmente después de que ella y un grupo de amigas fueran víctimas de un asalto en carretera rumbo a León, Guanajuato.
En ese incidente, ocurrido semanas antes, los delincuentes robaron sus teléfonos y pertenencias, elevando el riesgo de que contenido privado cayera en manos ajenas.
Fiel a su estilo frontal, la influencer y conductora reaccionó con un mensaje directo a sus seguidores:
“Que piensen lo que quieran de mí. No me voy a desgastar la mente; lo que me gusta es trabajar”.
En un video publicado horas después, contó que ya había informado a la producción de La Casa de los Famosos México sobre la situación. Temía ser reprendida, pero su equipo le restó dramatismo.
“Yo pensé que me iban a regañar, pero no. Me dijeron: no eres la primera a la que le pasa, así que no te sientas protagonista”.
Esa postura de normalización, lejos de minimizar el problema, parece haberle dado tranquilidad para seguir adelante sin dejar que el escándalo interfiriera con su agenda profesional.
Wendy no eludió hablar de su vida sexual ni de su costumbre de grabar videos personales, una declaración que, aunque polémica, encaja con su marca personal: autenticidad sin concesiones.
“Ustedes saben que soy bien puerquita y me grabo con uno y con otro”, dijo días antes de la filtración, cuando anticipaba que algún material íntimo podría salir a la luz.
Para ella, la difusión del video no es motivo de vergüenza ni de acciones legales. Asegura que su pasado es público y que no considera este hecho como un escándalo capaz de dañar su reputación. Incluso llegó a decir que, lejos de perjudicarla, podría darle más visibilidad.
En México, este tipo de conductas está tipificado y sancionado gracias a la Ley Olimpia, un conjunto de reformas impulsadas por la activista Olimpia Coral Melo, que penalizan la divulgación, publicación o distribución de imágenes, videos o audios de carácter sexual sin consentimiento.
Desde su aprobación a nivel federal en 2021, la Ley Olimpia contempla sanciones de hasta seis años de prisión para quienes cometan este delito, además de multas económicas y la obligación de reparar el daño. La norma también reconoce el derecho de las víctimas a solicitar la eliminación inmediata del contenido de internet.
En este sentido, la filtración que vivió Wendy no sólo es un episodio de interés mediático, sino también un recordatorio de que la violencia digital es una forma de agresión con consecuencias reales, tanto para figuras públicas como para personas fuera del ojo mediático.
La propia Wendy había anticipado el riesgo. Semanas antes de la filtración, fue asaltada junto a sus amigas en carretera, un episodio que narró públicamente.
Los delincuentes no sólo se llevaron dinero y pertenencias, sino también teléfonos y dispositivos que, según ella, contenían material personal. Tras el incidente, contrató seguridad privada en Ciudad de México y comenzó a monitorear sus redes y cuentas digitales.
“No me voy a hacer la víctima, pero sí les dije a los medios que quizá saldría algo. Y pues salió”, comentó con ironía.

