En los últimos meses, el término therian ha cobrado fuerza en plataformas digitales, especialmente entre adolescentes. Videos virales muestran a jóvenes que expresan identificarse, a nivel interno, con animales no humanos, lo que ha despertado curiosidad y abierto el debate sobre esta comunidad.
Las personas que se definen como therian afirman sentir una identificación psicológica o espiritual con un animal no humano, es decir, con una especie distinta a la humana. No se trata de una transformación física ni de creer que son literalmente animales, sino de una vivencia interna vinculada a su identidad.
La palabra proviene de therianthropy, concepto con raíces griegas: thērion, que significa “bestia” o “animal salvaje”, y anthropos, que significa “humano”. De manera literal, puede traducirse como “humano-animal”.
La reciente viralización del término está relacionada con su difusión en redes sociales como TikTok, donde adolescentes comparten videos sobre su experiencia. El formato audiovisual y el alcance masivo de estas plataformas impulsaron la conversación digital y llevaron el tema a medios de comunicación y debates públicos. Aunque no es un fenómeno nuevo, su presencia en redes lo colocó nuevamente en el centro de atención.
Recientemente, la creadora de contenido Angie Velasco documentó una reunión de integrantes therian. En el encuentro fue recibida con el llamado “saludo de foca”, que consiste en golpear con la palma extendida la parte lateral del abdomen. Durante la convivencia, varios jóvenes explicaron que identificarse como therian no implica rechazar su humanidad ni sus responsabilidades sociales.
“Muchas personas piensan que te auto percibes animal y que renuncias a ser humano, pero no es así. Nosotros no negamos nuestra parte humana; seguimos normas sociales y legales. No es que seamos animales”, explicó una de las asistentes.
Los integrantes también señalaron que no es necesario utilizar una vestimenta específica para formar parte de la comunidad, ya que se trata de una experiencia interna relacionada con la identidad y no de una estética obligatoria.

